'¿Cartagena tiene poder?'
“Había pensado tocar en este artículo la ‘púa’ que me dejó la Autoridad Portuaria de Cartagena de más de seiscientos ‘aurelios‘, pero resulta que ya estamos con un capítulo más de hundimiento de un equipo deportivo de categoría nacional por falta de respaldo económico y creo que merece la pena reflexionar si de verdad Cartagena refleja en el capítulo de patrocinadores su aparente poderío industrial, agrícola y marítimo del que tanto se presume. La historia del deporte plasma que no es así.
La AD Algar Surmenor renuncia a la Superliga Femenina 2 y tendrá que cambiar la categoría nacional femenina de plata por las ligas regionales. Consiguió la permanencia en los despachos, pero la pierde por los dineros al no encontrar respaldos. Es un duro golpe para el club que a mayor nivel trabaja con las chicas en el deporte en la comarca.
Otro ejemplo reciente. El Club Basket Cartagena ha descendido, en gran parte, porque competir en Primera FEB, también la categoría de plata pero en el baloncesto, con poco dinero se paga más bien pronto que tarde.
¿Dónde están los millonarios de esta tierra?, ¿dónde están esas grandes empresas? Está claro que las sociedades son muy libres de invertir su dinero donde les plazca, pero por qué vemos tantos casos en España de patrocinios fuertes de empresas con el deporte de su tierra y aquí resulta tan raro. Cuando el 'nuevo Efesé' ha estado en el fútbol profesional ha tenido como patrocinadores al Teatro Romano (apoyo institucional) y Avatel (ente telefónico). Mientras, Covirán está implicada en Granada, Leche Río con Breogán de Lugo, Pamesa con Valencia, Frigoríficos del Morrazo en Cangas, ElPozo con el fútbol sala de Murcia y el fútbol femenino de Alhama... Si unos llevan años con un equipo es porque les tiene que resultar interesante, pues estas marcas no son de tirar el dinero. Entonces, ¿por qué en otros sitios sí y aquí no? También me llama la atención en el tema bancario cuando veo Unicaja Málaga, Unicaja Almería, Caja Rural Zamora y Cajasol Andalucía o Cajasol Puente Genil, por decir algunos, como también me llaman la atención patrocinadores que aquí parecen inasequibles, como Emalsa (empresa de aguas) y Volkswagen (marca de coches) en el voleibol de élite.
Tanto gran polo industrial del Mediterráneo, tanto Valle de Escombreras, tantos campos de multicosechas, tanta llegada de cruceristas... Tanto para tan poco reflejo en la cultura y, en el caso que nos compete, el deporte.
Si Cartagena no ha tenido nunca un equipo en la élite en los deportes de mayor proyección (fútbol y baloncesto) es porque no ha tenido un gran respaldo económico con el que poder concebir equipos con potencial para codearse con los más grandes.
El fútbol sala cartagenero cuando más ha brillado es cuando más ha tenido a esos fuertes patrocinadores. Primero fueron los años de Polaris y ahora con Jiménez Bosque (Jimbo-Jimbee), un cartagenero que, pese a que sus melones no circulan especialmente por esta tierra, sí demuestra su implicación con su cuna. Es cierto que el gasto en fútbol sala es inferior al de la canasta y, especialmente, al del balompié, pero no resulta barato. ¿Por qué sí ha dado el paso Miguel Ángel y no otros?
Me dicen que las empresas de Escombreras tienen sus sedes en Madrid y es complicado llegar hasta quienes deciden. Encontrar excusas es fácil, pero lo meritorio es buscar y aportar soluciones. Habitualmente, a un equipo humilde no les hacen mucho caso y pueden llegar a 'torearlo', por eso, creo, deben ser las autoridades locales y autonómicas las que 'jueguen' ese partido en primera línea. No digo que den dinero, sino que demuestren capacidad de gestión en la mesa de negociación por el bien de su municipio, de sus colectivos y de su gente.
Uno está ya en la senectud y tiene bien la memoria. Recuerdo como en los años noventeros del siglo XX, desde el gobierno local cantonal se forzó a Licor 43 a ayudar al piloto Manuel Hernández Nicolás, que llegó a ser campeón de España e ir al Mundial. Costó, pues la marca cartagenera licorera tenía más sensibilidad hacia un equipo de ACB de Cataluña y hacia la selección nacional de balonmano que hacia el deporte de su tierra, pero se consiguió rascarle algo para acá.
También me viene a la memoria que el Cebé de baloncesto no pudo subir a Primera B en 1987, cuando se amplió la categoría, por falta de presupuesto. Su presidente proclamó entonces que había tocado sin respuesta en la puerta de 18 empresas. Tres años más tarde logró el ascenso por la vía deportiva, pero tuvo que venderla en 1991 a Melilla por esa carencia económica. Tampoco olvido campañas para tratar de salvar al Fútbol Club Cartagena que tampoco fructificaron y que también incluyeron 'mendigar' ayudas. Y si me voy fuera del deporte, el Museo de la Semana Santa no salió adelante por falta de patronos.
En esos casos la respuesta más escuchada fue "no podemos". Entonces, si "no se puede", es de cajón que Cartagena no tiene tanto poder empresarial como presume. ¿Dónde están los que todas las semanas están 'sacando barriga'?, como la Autoridad Portuaria, además de que vemos las noticias que ensalzan a numerosas industrias, cómo no para el ritmo de producción agrícola en los campos o cómo el 'ladrillo' también está muy activo.
Claro, que lo mismo estoy equivocado y me estoy precipitando en mis comentarios, pues resulta que ser empresario aquí no es tan rentable como en otros lugares. Podría ser la 'ferpecta' excusa. Algo así como lo de poner en los bares tapas con la bebida, algo que se estila en media España y aquí no, simplemente porque no".



