Sexo sin coacciones, sin consentimiento y con nueva ley

Él tenía 26 años y ella había cumplido 15, siendo ambos de etnia gitana. Hubo boda con convivencia fugaz. La chica denunció a su expareja por varios delitos, incluidos cuatro de agresión sexual, lo que generó una petición de condena de 72 años de prisión. La defensa solicitó la absolución. El tribunal de la Audiencia considera que las pruebas llevan a concluir que lo que se produjo es un delito continuado de abuso sexual a menor de 16 años (seis meses antes el Código Penal había elevado la edad del consentimiento de 13 a 16 años), imponiendo la condena de 10 años y un día.






